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Proceso de fabricación de azúcar:

La transformación de la caña comienza en las mesas de recepción, donde es cortada en pequeños pedazos para su posterior preparación en la desfibradora.

En el Ingenio existe una línea de molienda que consta de 5 molinos de cuatro mazas cada uno, procesándose un promedio de 6,000 toneladas cortas por día, con un buen nivel de eficiencia en consumo de energía, bajas pérdidas de sacarosa y escaso tiempo perdido.

Las etapas son las siguientes:

Extracción del jugo:

Tras ser preparada, la caña pasa a los molinos, donde 4 mazas (o rodillos) la presionan mecánicamente a través de sistemas hidráulicos para la extracción del jugo. En cada uno de ellos se adiciona agua (imbibición) para disminuir la sacarosa, que de otra manera se perdería con el bagazo.

El jugo pasa al proceso de clarificación y el bagazo (la fibra de la caña de azúcar) es utilizado como combustible en calderas de alta presión (900 PSIG, 900 F) para crear el vapor que mueve una turbina que está acoplada a un generador, donde se produce la energía eléctrica necesaria no solo para el consumo interno sino también para la venta a la red nacional eléctrica.

Clarificación:

En esta etapa se eliminan las impurezas del jugo, el que es calentado previo a ser pasado por la torre de sulfitación. Luego se agrega una lechada de cal para formar compuestos complejos de alto peso molecular que posteriormente facilitarán la decantación de los sólidos no deseados que vienen en el jugo del campo. Posteriormente se pasa al clarificador donde se realiza dicha decantación de forma mecánica.

Los sólidos insolubles se separan por sedimentación y por un lado se extrae de forma continua el jugo claro y por el otro los lodos o cachaza. La cachaza es enviada al área de filtración para recuperar la mayor cantidad posible de sacarosa.

La mezcla pasa por un filtro de bandas para lodo por medio de un sistema al vacío y de rodos que la presionan, separando el jugo de la cachaza, la que es enviada al campo como abono. El jugo filtrado retorna al proceso.

Evaporación:

Con este proceso se busca eliminar un 75% del agua del jugo clarificado. Se emplea una serie de evaporadores interconectados, los que permiten que la evaporación generada por el primero sirva de vapor de calefacción al segundo, y así sucesivamente, lo que se conoce como múltiple efecto.

Esto optimiza las extracciones de vapor, multiplicando el rendimiento energético recibido de las calderas. En esta etapa se recupera agua condensada, la que es retornada para su uso en las calderas si la calidad es buena. Otra parte es utilizada en los procesos de fábrica.

Se dispone de instrumentación y dispositivos de última generación que permiten el control automático y digital de los flujos del jugo, el vapor y los niveles de material en los equipos.

La meladura, producto resultante de la evaporación, se clarifica a través de un sistema de flotación que elimina las impurezas que no pudieron ser sedimentadas en la clarificación del jugo.

Cristalización:

La meladura clarificada es concentrada en tachos al vacío hasta saturarse. Mediante el control de la sobresaturación se forman los cristales de sacarosa.

El proceso se hace en cascada, elaborando tres masas diferentes, en tachos continuos de última tecnología. El resultado final de esta cocción producirá azúcar crudo (para exportación) y azúcar blanco, que se usa para consumo directo y como materia prima para otras industrias de alimentos y bebidas. La diferencia reside en el grado de pureza del azúcar.

El producto de la cristalización pasa a las centrífugas donde se separan los cristales que conforman la masa cocida de la miel que los rodea.

El azúcar que resulta de la centrifugación puede ser el producto final. Sino, es devuelto al proceso como semilla para la fabricación de un grano de azúcar más grande. De igual forma, la miel puede ser recirculada o sacada del proceso como subproducto dependiendo de su pureza.

Secado y empacado:

Es la última etapa del proceso industrial. El azúcar se seca con aire caliente, se clasifica y se empaca en sacos de 50 Kilogramos.

Un porcentaje de la producción se entrega directamente a los clientes, y el otro es almacenado en bodegas para su posterior comercialización en periodo de entre zafra.

Durante la fabricación del azúcar se obtiene también Melaza, la que normalmente se exporta y es usada en la fabricación de alcohol (rones y etanol).